Paseo del Prado
El Paseo del Prado es el jardín histórico urbano más antiguo de Madrid (España), declarado Bien de Interés cultural (BIC) y uno de sus bulevares más importantes. Se articula según un eje norte-sur, desde la Plaza de Cibeles hasta la Plaza del Emperador Carlos V, popularmente conocida como Glorieta de Atocha. A mitad de su recorrido confluye con la Plaza de la Lealtad y con la Plaza de Cánovas del Castillo, donde se ubica la fuente de Neptuno.
Junto con los paseos de la Castellana y Recoletos, que se extienden al norte, conforma uno de los principales ejes viarios de la ciudad, al conectar la zona septentrional de la misma con la meridional.
En el terreno cultural, el Paseo del Prado alberga uno de los principales focos museísticos de España. En él se ubican los museos del Prado y Thyssen-Bornemisza y en sus inmediaciones se halla el Centro de Arte Reina Sofía, promocionados turísticamente bajo la denominación de Paseo o Triángulo del Arte.
En este paseo también se encuentran diferentes monumentos y recintos de interés histórico-artístico, levantados en el siglo XVIII dentro del proyecto urbanístico del Salón del Prado, además de numerosos motivos ornamentales y paisajísticos. Destacan el Edificio Villanueva, sede principal del Museo del Prado, el Real Jardín Botánico y los conjuntos escultóricos de las fuentes de Neptuno, Cibeles y Apolo.
La Zona
Esta zona esta articulada por las calles de Atocha, de Huertas, del Prado y la Plaza de Santa Ana, junto con gran número de calles colindantes (León, Lope de Vega, San Agustín, Fúcar y Príncipe, entre otras).
En su recorrido se puede comprobar sobre el terreno que esta parte de la ciudad esta emplazada sobre una suave pendiente, formada por antiguas cuencas de arroyos que vertían sus aguas en el arroyo que discurría por el Paseo del Prado. Tanto es así, que durante la Baja Edad Media toda esta zona estaba destinada a usos agrarios, siendo típicas las huertas porque había abundancia de agua. De hecho, sabemos que en tiempos de Enrique IV (siglo XV) la mayoría de ellas pertenecían al Marqués de Castañeda.
Gran parte de estos campos fueron engullidos por la trama urbana en el siglo XVI, pero la memoria histórica ha hecho prevalecer el nombre de las Huertas hasta nuestros días. Su desarrollo urbano tuvo el carácter de arrabal, como continuación de la villa medieval, constituyendo uno de los barrios más populares de entonces, aunque también tuvo ilustres moradores como los Fúcar y los Spinola, banqueros de la monarquía de los Austrias.
Pero si hay algo que debe llamar la atención del visitante es la relación que tuvo esta parte de la ciudad con el mundo de las letras. Aquí residieron los poetas y dramaturgos más importantes de la España del Siglo Oro, como Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y Góngora, se encontraban los principales teatros de la corte (el de la Cruz y el del Príncipe –hoy Español-), y en la calle del Prado, a la altura de la calle del León, se encontraba el mentidero de los comediantes, lugar en el que los literatos discutían, sentían y vivían la poesía y las letras. De hecho, la zona comprendida entre las calles de Lope de Vega, Cervantes, San Agustín y parte de la de Huertas se la conoce como Barrio de las Letras o de los Poetas, incluso se puede visitar la casa que habitó Lope de Vega (calle de Cervantes). Muchas de las casas de esta zona todavía conservan elementos arquitectónicos de los siglos XVI al XVIII y casi ninguna de ellas pasa de cuatro alturas, lo que le imprime un carácter pintoresco que traslada al viandante a un pueblo dentro de la gran ciudad. También hay un caserío más monumental, son muchos los ejemplos: convento de las Trinitarias, parroquia de San Sebastián, palacios del Duque de Ugena –hoy Cámara de Comercio e Industria-, del Marqués de Perales –sede de la Filmoteca Nacional- y del Conde de Tepa, la Real Academia de la Historia, el Ateneo, los teatros Español y de la Comedia, y con formas más contemporáneas la casa de Fernández Villamil y el Cine Doré. Este aire pintoresco de la zona también se lo dan los numerosos bares, tascas, cervecerías y garitos de alterne, especialmente por las noches, hasta el punto de haberse convertido en una de las zonas más concurridas y frecuentadas por la juventud y los noctámbulos.
Queda cerca la calle de Atocha, que fue uno de los ejes urbanos más importantes del antiguo Madrid, testigo de numerosos ceremoniales de la corte con la monarquía de los Austrias. Por esta calle uno se puede acercar a la plaza de Tirso de Molina, donde en tiempos estuvo el convento de mercedarios que habitó este célebre escritor. En su recorrido el caminante podrá descubrir un curioso mestizaje de etnias y culturas que proceden de diversas partes del mundo, además de poder contemplar algunos edificios singulares como el antiguo Palacio del Duque de Alba y el Instituto y Colegiata de San Isidro.
Próxima a la zona de Huertas se encuentra la plaza de las Cortes, configurada por un caserío elegante de los siglos XIX y XX, como el Congreso de los Diputados, y otros edificios singulares ubicados en la Carrera de San Jerónimo como el Palacio del marqués de Miraflores y los edificios de los antiguos bancos Exterior de España y de Crédito Industrial.
Fuente: www.madridhistorico.com
El Barrio de las letras
El barrio de las Letras, también llamado de los Literatos, es un área sin entidad administrativa de la ciudad de Madrid, en España. Se corresponde administrativamente con la parte sur del barrio de las Cortes, ubicado en el distrito Centro.
Toponimia e historiaDebe su nombre a la intensa actividad literaria desarrollada a lo largo de los siglos XVI y XVII. En esta zona fijaron su residencia algunos de los literatos más destacados del Siglo de Oro español, como Lope de Vega, Quevedo o Góngora, y en ella estuvieron situados los teatros de la Cruz y del Príncipe, dos de los corrales de comedias más importantes de aquella época.
En el número 87 de la calle de Atocha, una de las vías que limitan el barrio, se encontraba la imprenta de Juan Cuesta, donde se hizo la edición príncipe de la primera parte de Don Quijote de La Mancha (1604), considerada la obra cumbre de la literatura en español.
El 22 de septiembre de 2008 el barrio fue declarado Área de Prioridad Residencial por parte del Ayuntamiento de Madrid, figura mediante la cual queda restringido el tráfico rodado, salvo para residentes, transporte público, servicios y urgencias, en buena parte del viario. Existen, además, varias calles peatonales, entre ellas, la de las Huertas y la de Cervantes.
La mayor parte de los inmuebles del barrio de las Letras fueron construidos a finales del siglo XIX y principios del XX. De la época del Siglo de Oro se conservan escasos edificios, entre los cuales cabe destacar la Casa-Museo de Lope de Vega, donde vivió el escritor entre 1610 y 1635, el Convento de san Ildefonso de las Trinitarias Descalzas, lugar donde fue enterrado Miguel de Cervantes, y la iglesia de san Sebastián.
Al siglo XVIII corresponden el Palacio del Conde de Tepa, la Real Academia de la Historia y la Cámara de Comercio e Industria de Madrid. Otras construcciones de interés arquitectónico son el Teatro Español, el Edificio Simeón y el Ateneo de Madrid.
El barrio destaca por su gran actividad de ocio nocturno, concentrada en los bares, discotecas y pubs del entorno de la calle de las Huertas y de la plaza de santa Ana.




